20, May 2026
Cuando pensamos en una operación o en procedimientos médicos, solemos imaginar batas blancas, luces frías y el conteo regresivo de la anestesia. Nos preparamos logísticamente: análisis de sangre, ayuno y reposo.
Pero, ¿Quién prepara al cuerpo emocionalmente?
En mis sesiones de psicoprofilaxis quirúrgica, enseño una herramienta que cambia por completo la experiencia del proceso y la recuperación: la comunicación consciente entre la mente y el cuerpo.
A menudo tratamos a nuestro cuerpo como si fuera una máquina que "se descompuso" y que llevamos al taller (el hospital) para que la arreglen.
Pero, el cuerpo tiene memoria y sensibilidad. Entrar a un quirófano sin avisárselo es como ser llevado a ciegas a un lugar desconocido: el cuerpo reacciona con estrés, inflamación y resistencia.
Independientemente de la complejidad de la cirugía, propongo a mis pacientes, desde hace muchos años, un ejercicio de honestidad y confianza que se basa en tres pilares:
Informar con claridad:
Explícale a tu cuerpo qué va a pasar. Por ejemplo, "mañana vamos a entrar a una cirugía para sanar [tu órgano/zona de dolencia]". No lo dejes en la oscuridad.
Explicar el propósito:
Dile que esta no es una agresión, sino una decisión que tu mente tomó porque es lo mejor para ambos. "Estamos haciendo esto para que podamos caminar mejor / vivir sin dolor / estar más sanos".
Pedir acompañamiento:
Invita a tu cuerpo a colaborar. "Acompáñame con confianza. Mantente tranquilo mientras yo descanso, para que después podamos sanar juntos".
Cuando el paciente logra establecer este vínculo, los resultados clínicos suelen ser sorprendentes:
Mejor manejo del estrés: el cuerpo no entra en modo "ataque o huida".
Recuperación más rápida: un cuerpo que no está luchando contra el trauma quirúrgico canaliza toda su energía en la regeneración de tejidos.
Menor necesidad de analgésicos: la gestión del miedo reduce la percepción del dolor postoperatorio.
"Tu cuerpo te ha sostenido toda la vida. En el quirófano, no lo dejes solo; dale la mano con tu pensamiento."
La psicoprofilaxis no es solo "perder el miedo", es la oportunidad que tienes hoy de transformar la intervención en un pacto de paz entre lo que piensas y lo que sientes físicamente.
Al hablar con tu cuerpo, recuperas el control de la situación y dejas de ser un espectador pasivo para convertirte en el protagonista de tu propia sanación.
Si estás por enfrentar un procedimiento médico, recuerda: tu mente ya decidió el camino, ahora asegúrate de que tu cuerpo camine contigo, no detrás de ti.
¿Te gustaría aprender a realizar este ejercicio de conexión antes de tu próximo procedimiento? Agenda una sesión de psicoprofilaxis y transformemos el miedo en confianza.
Recuerda, siempre estás a tiempo de empezar a cuidarte! Hablemos.
Psicológa - Autor
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