02, February 2026
Ese vacío en el estómago cuando no responde el mensaje, o la ansiedad de preguntar '¿estás bien?' solo para escuchar que no están enojados contigo, te suena familiar?
Empecemos por separar los conceptos de validación y dependencia.
La validación es el acto de reconocer al otro, reconocer sus logros, pero también sus malestares, ¿cómo un “estas bien? ¿Llegaste bien?”, reconocer que el otro existe, que es otro, pero a su vez es parte de tu vida. Es la base de la seguridad afectiva. Aprecias su presencia, pero puedes vivir sin ella.
La dependencia, en cambio es un patrón psicológico donde una persona siente una necesidad extrema y persistente de afecto, aprobación y presencia de otra persona para mantener su propio equilibrio emocional y su sentido de valor personal.
En la dependencia el bienestar o malestar ya no es propio, dejo de ser compartido para estar completamente en el otro.
Sin el no me hallo, me siento mal. Sin ella no voy a poder enfrentar la vida. Es renuncia al derecho propio de validación intima para delegarlo en otro, en un el o ella, que tiene otros tiempos, otras necesidades, otra mirada.
Esta dinámica condena tu experiencia de vida, porque te puedes quedar colgado esperando la reacción del otro para sentir, para experimentar.
Es congelar tu experiencia hasta tener la aprobación del otro.
Es tercerizar tu bienestar emocional.
La vida es una experiencia compartida y en esa experiencia a veces tenemos encuentros con otros, a veces no, y eso está bien.
Fritz Pearls hablaba de esto es un poema precioso que empieza así: “yo no estoy en este mundo para cumplir con tus expectativas ni tu estas en el mío para cumplir con las mías…”
Depender es una cárcel donde tú te metiste solo y crees que el otro tiene la llave, pero el otro, también está haciendo lo que puede con su vida.
Si quieres seguir hablando de estos temas, agenda una cita, siempre estas a tiempo de ayudarte.
Psicológa - Autor
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